La Lección de Sócrates que Transformará tus Conversaciones: Los 3 Filtros para Evitar la Negatividad
Todos hemos estado en esa situación: escuchas un rumor jugoso o una noticia sorprendente sobre un conocido y sientes el impulso casi incontrolable de compartirlo. Es una reacción humana. En la antigua Grecia, un hombre se sintió exactamente así. La anécdota cuenta que un «hombre sofocado», sin aliento por la urgencia de su noticia, se acercó a Sócrates y le «susurró al oido» para compartir una «confidencia» que consideraba muy grave. Pero, ¿te has detenido a pensar, como lo hizo el gran filósofo, si lo que vas a decir aporta algo de valor? Existe una sabiduría milenaria, propuesta por Sócrates, que nos ofrece una herramienta simple pero increíblemente poderosa para mejorar nuestra comunicación: la prueba de los tres filtros.
1. El Filtro de la Verdad: ¿Estás absolutamente seguro de que es cierto?
Antes de que el hombre pudiera soltar su noticia, Sócrates «atajó el sabio prudente» con una pregunta sencilla: «¿Guardas absoluta certeza en cuanto a lo que pretendes comunicar?». El hombre, desconcertado, admite que no, que simplemente lo ha «oído decir». Esta primera barrera nos obliga a confrontar nuestra responsabilidad. En nuestra era, la figura de aquel «hombre sofocado» se refleja en la velocidad con la que compartimos un titular o un rumor en redes sociales, a menudo sin aliento para verificar los hechos. Al aplicar el filtro de la verdad, pasamos de ser meros repetidores a ser guardianes de la integridad, negándonos a ser cómplices de la desinformación.
2. El Filtro de la Bondad: ¿Es algo bueno lo que vas a decir?
Al ver que la certeza no existía, Sócrates propone el segundo filtro: aunque no sea del todo cierto, «¿será por lo menos bueno lo que me quieres contar?». La respuesta del visitante es reveladora y vacilante: «Eso no… Muy por el contrario…». Esta admisión es un espejo de nuestras propias interacciones, donde a menudo se prioriza el impacto de una historia sobre su potencial para causar daño. La bondad no implica ignorar problemas, sino examinar nuestra intención. ¿Nuestras palabras buscan construir o destruir? Cuando el hombre confiesa que su noticia es lo contrario a algo bueno, revela que el motor de su «confidencia» no es el bienestar, sino el morbo del chisme, un acto que erosiona la confianza y envenena las relaciones.
3. El Filtro de la Utilidad: ¿Será útil para la persona que lo escucha?
Descartadas la verdad y la bondad, Sócrates presenta su último desafío: ¿es útil la información? ¿Tiene algún «provecho»? La reacción del hombre es el clímax de la lección. Responde, completamente agitado y desarmado por la lógica del filósofo: «¡Util? … Util no es…». Su voz se apaga al darse cuenta de que su noticia no solo es incierta y malintencionada, sino también completamente inútil. Este filtro nos obliga a diferenciar entre la información que empodera, ayuda a crecer o previene un mal, y el simple cotilleo que solo sirve para generar malestar sin ningún propósito constructivo. Si no sirve para nada bueno, ¿por qué darle voz?
Tras desmantelar la noticia del hombre sin siquiera escucharla, el filósofo ofrece su veredicto final. Su conclusión es la esencia de esta enseñanza atemporal contra el poder destructivo del rumor.
Bien —remató el filósofo con una sonrisa—, si lo que tienes que confiar no es verdadero, ni bueno, ni útil, olvidemos el problema y no te preocupes con él, ya que nada valen casos no edificantes para nosotros…
Es la propia fuente de esta anécdota la que enmarca este diálogo como la definitiva «lección de Sócrates en cuestiones de maledicencia». Si una información no pasa estos tres sencillos filtros, no merece nuestro tiempo ni nuestra energía.
Una Herramienta para el Presente
Los tres filtros de Sócrates no son una reliquia del pasado, sino una herramienta práctica y vigente. Aplicarlos es más que un truco de comunicación; es una práctica de integridad intelectual y disciplina ética. Al hacerlo, transformamos nuestras interacciones, fomentamos relaciones más sanas y nos convertimos en comunicadores más conscientes. Elegimos la sabiduría sobre el impulso, la construcción sobre la destrucción.
¿Qué conversaciones en tu vida cambiarían si comenzaras a usar estos tres filtros hoy mismo?
Anuario Espírita 1993 – Hermano X – Página recibida por el medium Francisco Cándido Xavier
