Conversatorio: E.S.E. Cap. XVI: NO SE PUEDE SERVIR A DIOS Y A MAMÓN.
junio 3 -6:00 PM
El Dinero bajo la Óptica del Espíritu
A menudo observamos los bienes materiales con una mirada cargada de prejuicios. Por un lado, el mundo nos incita a la acumulación desmedida y al disfrute sensual; por el otro, ciertas interpretaciones literales de las escrituras parecen condenar la abundancia, tachándola de pecado inevitable. Pero, ¿realmente Dios crearía un instrumento de perdición absoluta para dejarlo en manos de sus hijos? La razón, esa luz que el Espiritismo abraza, rechaza tal contradicción. ⚖️
La riqueza es, sin lugar a dudas, una de las pruebas más peligrosas y delicadas para el espíritu encarnado. Es el supremo excitante del orgullo y del egoísmo. Es un velo sutil que frecuentemente produce vértigo, haciendo que quien ayer padeció miseria, hoy olvide sus orígenes y se vuelva insensible ante el dolor ajeno, tal como el rico malo que ignoraba a Lázaro en su propia puerta. Sin embargo, el problema jamás ha sido el oro, sino el uso que el hombre hace de él.
Jesús no vino a predicar la abolición del trabajo ni la destrucción de los recursos humanos, lo cual nos devolvería a un estado salvaje y violaría la ley divina del progreso. Al contrario, la riqueza bien empleada es el principal medio de ejecución para los grandes trabajos de la humanidad: abre rutas, financia la ciencia, combate las epidemias y comunica a los pueblos. La verdadera caridad no radica en el despojo irracional, sino en la abnegación y el desapego. El dinero es un préstamo divino, un «talento» que se nos confía temporalmente para que lo multipliquemos en bienestar colectivo. Al final del viaje, la gran pregunta del Creador no será el saldo de tu cuenta bancaria, sino cuántas llagas supiste consolar con los recursos que se te entregaron. 💼✨
¿Sientes que estás haciendo rendir tus talentos de manera correcta? No permitas que el miedo o el egoísmo entierren tus capacidades.
El Dinero bajo la Óptica del Espíritu
A menudo observamos los bienes materiales con una mirada cargada de prejuicios. Por un lado, el mundo nos incita a la acumulación desmedida y al disfrute sensual; por el otro, ciertas interpretaciones literales de las escrituras parecen condenar la abundancia, tachándola de pecado inevitable. Pero, ¿realmente Dios crearía un instrumento de perdición absoluta para dejarlo en manos de sus hijos? La razón, esa luz que el Espiritismo abraza, rechaza tal contradicción. ⚖️
La riqueza es, sin lugar a dudas, una de las pruebas más peligrosas y delicadas para el espíritu encarnado. Es el supremo excitante del orgullo y del egoísmo. Es un velo sutil que frecuentemente produce vértigo, haciendo que quien ayer padeció miseria, hoy olvide sus orígenes y se vuelva insensible ante el dolor ajeno, tal como el rico malo que ignoraba a Lázaro en su propia puerta. Sin embargo, el problema jamás ha sido el oro, sino el uso que el hombre hace de él.
Jesús no vino a predicar la abolición del trabajo ni la destrucción de los recursos humanos, lo cual nos devolvería a un estado salvaje y violaría la ley divina del progreso. Al contrario, la riqueza bien empleada es el principal medio de ejecución para los grandes trabajos de la humanidad: abre rutas, financia la ciencia, combate las epidemias y comunica a los pueblos. La verdadera caridad no radica en el despojo irracional, sino en la abnegación y el desapego. El dinero es un préstamo divino, un «talento» que se nos confía temporalmente para que lo multipliquemos en bienestar colectivo. Al final del viaje, la gran pregunta del Creador no será el saldo de tu cuenta bancaria, sino cuántas llagas supiste consolar con los recursos que se te entregaron. 💼✨
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Bucaramanga, Santander Colombia + Google Map