L.E. Libro III, Cap. VIII: LEY DEL PROGRESO.Marcha del progreso P. 779 a 785
abril 29 -7:00 PM
La Inteligencia nos guía, pero la Moral nos salva
A menudo nos preguntamos por qué, en un mundo con tantos avances tecnológicos y científicos, todavía somos testigos de actos de profunda crueldad y egoísmo. La respuesta, aunque parezca compleja, está detallada con claridad en las leyes que rigen el espíritu: el progreso intelectual y el progreso moral son dos fuerzas hermanas que no siempre caminan de la mano.
El progreso intelectual es, frecuentemente, el primero en manifestarse. Nos otorga las herramientas para comprender el universo, desarrollar la medicina y conectar el globo. Sin embargo, este desarrollo aumenta nuestra responsabilidad. Como nos enseña el Espiritismo, la inteligencia desarrolla el libre albedrío; nos da el poder de elegir, pero no garantiza que elijamos el bien. De hecho, el orgullo y el egoísmo suelen servirse de la inteligencia para redoblar su actividad.
Entonces, ¿por qué permite Dios este desequilibrio? Porque la humanidad, al igual que el individuo, aprende a través de la experiencia y, en ocasiones, de las crisis. Las conmociones sociales y morales que vivimos no son más que tormentas necesarias para purificar una atmósfera cargada de viejas ideas. Es el «derrumbe del edificio carcomido» para construir sobre cimientos de justicia divina.
El progreso es una fuerza viva e inexorable. Nada puede detenerlo. Quienes intentan frenarlo o retroceder hacia leyes basadas en la opresión terminan siendo arrastrados por el flujo natural de la evolución. Nuestra tarea hoy es acelerar el paso de la segunda fuerza: la moral. Debemos trabajar para que nuestro corazón esté a la altura de nuestro cerebro.
Llamado a la reflexión: No te dejes abrumar por el desorden momentáneo. El mal que aún vemos es el exceso necesario para que la humanidad comprenda, finalmente, la urgencia de la reforma. El progreso moral se logra mediante el esfuerzo individual en el contacto social. Hoy tienes la oportunidad de ser la fuerza que impulse a los demás.
¿Estamos listos para equilibrar nuestra inteligencia con el amor? El futuro de la humanidad depende de esa balanza.
La Inteligencia nos guía, pero la Moral nos salva
A menudo nos preguntamos por qué, en un mundo con tantos avances tecnológicos y científicos, todavía somos testigos de actos de profunda crueldad y egoísmo. La respuesta, aunque parezca compleja, está detallada con claridad en las leyes que rigen el espíritu: el progreso intelectual y el progreso moral son dos fuerzas hermanas que no siempre caminan de la mano.
El progreso intelectual es, frecuentemente, el primero en manifestarse. Nos otorga las herramientas para comprender el universo, desarrollar la medicina y conectar el globo. Sin embargo, este desarrollo aumenta nuestra responsabilidad. Como nos enseña el Espiritismo, la inteligencia desarrolla el libre albedrío; nos da el poder de elegir, pero no garantiza que elijamos el bien. De hecho, el orgullo y el egoísmo suelen servirse de la inteligencia para redoblar su actividad.
Entonces, ¿por qué permite Dios este desequilibrio? Porque la humanidad, al igual que el individuo, aprende a través de la experiencia y, en ocasiones, de las crisis. Las conmociones sociales y morales que vivimos no son más que tormentas necesarias para purificar una atmósfera cargada de viejas ideas. Es el «derrumbe del edificio carcomido» para construir sobre cimientos de justicia divina.
El progreso es una fuerza viva e inexorable. Nada puede detenerlo. Quienes intentan frenarlo o retroceder hacia leyes basadas en la opresión terminan siendo arrastrados por el flujo natural de la evolución. Nuestra tarea hoy es acelerar el paso de la segunda fuerza: la moral. Debemos trabajar para que nuestro corazón esté a la altura de nuestro cerebro.
Llamado a la reflexión: No te dejes abrumar por el desorden momentáneo. El mal que aún vemos es el exceso necesario para que la humanidad comprenda, finalmente, la urgencia de la reforma. El progreso moral se logra mediante el esfuerzo individual en el contacto social. Hoy tienes la oportunidad de ser la fuerza que impulse a los demás.
¿Estamos listos para equilibrar nuestra inteligencia con el amor? El futuro de la humanidad depende de esa balanza.
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Bucaramanga, Santander Colombia + Google Map